Una partitura de piano debe conservar tanto las alturas como el ritmo de la interpretación. Empieza con el transcriptor de piano si tienes una grabación; si ya conoces las notas, abre un piano en blanco.
Elige una frase reconocible
Sube el audio y selecciona una melodía, un acompañamiento repetido o un pasaje breve. Escúchalo antes de mirar el resultado: identifica el pulso, la entrada de la melodía y los cambios del bajo. Puedes trabajar con una grabación MP3 o WAV, o con un pasaje de YouTube.
Revisa melodía y acompañamiento
En la vista de partitura, sigue primero la línea melódica y después las notas graves. Por ejemplo, comprueba una melodía do–re–mi–sol sobre un do mantenido en el bajo: revisa sus cuatro ataques y luego la duración del bajo. Escucha también las voces interiores de los acordes. El pentagrama facilita la lectura, pero no determina rígidamente qué mano toca cada nota.
Comprueba las duraciones en el piano roll
La vista MIDI permite ver notas superpuestas y ataques de acordes ligeramente separados. El pedal y la resonancia pueden prolongar el sonido sin que la tecla siga pulsada. Compara con la grabación y ajusta la duración musical que quieres representar; corrige primero los errores claros de altura.
Confirma el compás y el tempo
Cuenta el pulso y comprueba dónde caen las barras de compás. Una interpretación puede contarse a 70 o a 140 BPM con valores distintos. Decide cómo escribirla antes de cambiar el tempo. Reducir la velocidad de reproducción para practicar es una operación diferente.
Guarda y exporta la partitura
Exporta MIDI para trabajar con notas y tiempos en un DAW, o MusicXML para continuar la notación en otro editor. Guarda el proyecto para mantener el espacio de trabajo editable. Revisa la primera frase en el programa de destino.
Practica por secciones
Repite un pasaje difícil, trabaja melodía y acompañamiento por separado y después júntalos. Transcribe tu grabación o utiliza el editor de partituras de piano para seguir escribiendo.